Hacia mi nuevo yo

Autor: David Mejía

Algunas personas suelen pensar que lo viejo era mejor que lo nuevo; otros en cambio dicen que es al revés. ¿Quién tiene la razón?, ¿Aplica la misma idea ante los tiempos actuales de la pandemia? Naturalmente, si alguien ha perdido un familiar, amistad, trabajo, oportunidad, pensarás que lo viejo era mejor y… ¡Que la &$%! pandemia o el gobierno o las autoridades, etc. tienen la culpa! Pero en realidad, todo se trata de una interpretación que uno mism@ empodera a través de una continua “auto conversación”, aún sin palabras. Por lo que cuando enfocas tus perspectivas, das fuerza a tales palabras y con ella te involucras cada vez más hasta que pierdes la cuenta y te mimetizas con lo que repites continuamente.  

Por supuesto, no te estoy diciendo que sea fácil aceptar y superar la adversidad tan simple como estás leyendo el artículo; claro que duele y en muchas ocasiones, hasta el alma. Aceptar vivir en un duelo por la pérdida de un ser querido o un trabajo puede ser muy difícil, pero en medida de que te haces consciente, comienzas abrir las posibilidades de un nuevo renacer en uno mismo. La vida ya no será la misma muchas veces, pero si diferente. Depende de la calidad de tus pensamientos es lo que hará simple o complicada la transición al nuevo estadío o lugar donde quieres estar. Entre más “nudos y enredos” mentales y emocionales adquiridos previamente y se presenten, tanto más compleja será resolver una situación.

En mi experiencia como Coach, sigo un proceso como el que mencionaré y lo hago a través de preguntas poderosas guiadas con otros métodos, ayudan a posibilitar un cambio. Esas preguntas están dirigidas sobre una base de separación entre “lo que siento y lo que digo” porque al abordarlo así, permite generar respuestas menos distorsionadas y apegadas a una realidad, por lo tanto, más claro se vuelve un proceso de aceptación y de cambio. 

Yo creo que cada uno de nosotros tiene una “llave especial” para poder abrirnos a una nueva realidad o en la misma analogía, una cerradura; ya sea de más abundancia o de más escasez, de más felicidad o de más tristeza; de más simplicidad o más complejidad; de más felicidad o más tristeza. Es por esa razón que muchas terapias y diálogos no funcionan, sin embargo y a pesar de eso… hay que seguir insistiendo.  

Esa “llave especial” curiosamente no es una puerta que abre de afuera hacia dentro; sino al revés, de adentro hacia afuera, o sea de ti mismo. Podrán venir tus padres, tus hijos, tus amigas, tu jefe, sacerdote, coach o incluso un brujo para ayudarte a salir de tus problemas; pero cuando te das cuenta de que tú eres la solución, entonces empiezas a ver el mundo de manera diferente y con ello tus acciones y las consecuencias son diferentes.

Para que esa “llave especial” abra la “cerradura de tu consciencia” no es un proceso mágico, ni tampoco exento de dolor o breve… es como una escalera, que está compuesta por una serie de peldaños y que por fortuna están a nuestro alcance subirlas. Aunque muchas veces las personas pueden poner resistencia y no dar ese paso, por eso alguien como un coach, puede ayudarnos a “ver” esa escalera de una manera más clara y animarte sutilmente para dar ese brinco y sin caerte.

No necesitas ver el final de la escalera para descubrir esa solución, porque conforma vayas subiendo, más confianza irás adquiriendo. ¿Hasta cuándo?, hasta que quieras.

El primer peldaño para llegar a tu “llave especial” está en DARSE CUENTA de la situación que vives y no deseas vivir; mientras no exista ese peldaño veo difícil un cambio a una nueva realidad que deseas. El darse cuenta ocurre de manera inconsciente, cuando te enojas, cuando respondes, cuando gritas, lloras, etc. y al final obtienes el resultado que no deseas. Justo cuando detienes la fuerza de tus pensamientos, acciones y palabras ahí puede comenzar tu cambio, a partir de que te das cuenta de que tras esa conducta están sumergidas tus creencias ocultas y emociones encubiertas.  Se dice que todos nosotros tenemos un “momento poderoso” que dura aprox. ¼ de segundo donde podemos cambiar nuestra respuesta. Ese microespacio de tiempo es sumamente valioso ya que al darse cuenta de tu respuesta y actuar de manera diferente empoderas tu pensamiento.  Por eso, como una práctica simple, te recomiendo que al momento de escuchar o sentir algo que no te guste, de inmediato inspira fuertemente (de preferencia no hacerlo visible) y mientras llenas tus pulmones, reflexiona por unos instantes tu respuesta. Te darás cuenta de que la mayoría de las veces, no merece una respuesta habitual como solías hacerlo. Estás domando tu reactividad, pasando así a la proactividad.

Como un segundo peldaño, es ACEPTA la situación que vives, aceptar no significa rendirse o claudicar, significa que tu oportunidad está ahí, justo en el momento en que decidas no luchar “contra eso” y permitas fluir la experiencia te permitirá ver la situación desde otras perspectivas. Es la parte donde deja de haber fuerza y resistencia interior para dar una respuesta asertiva (saber expresar de una manera amable, franca y directa). Cuando eso acontece, estás en la posibilidad de escalar un nuevo peldaño: La búsqueda de alternativas.

Este peldaño se refiere a que puedas medir el impacto más favorable para una respuesta que te satisfaga. A menudo creemos que sólo hay una sola respuesta o resolver una situación y eso nos conflictúa porque sólo queremos ver la parte que nosotros queremos y no vemos. Por eso, cuando estamos en esa situación es preciso retroceder a los peldaños previos… hasta que encontremos que hay otras formas de resolver un problema o cuestión.  ¿Es fácil?, no. ¡Es simple!

Al entender y comprender otras respuestas, entonces dejamos de dar peso a algunos aspectos que antes nos perturbaba., porque dejamos de apegarnos a una única solución y entonces la decisión puede ser más fácil tomarla al sentir tu poder interior y actuar en consecuencia.  Si por alguna razón nos detenemos en la decisión y no actuamos, es porque algo sigue atorado en los peldaños previos y entonces es tiempo de volver a revisar y clarificar las emociones y el pensamiento para dirigirlos al siguiente paso: LA ACCIÓN.

Es justo la ACCIÓN lo que nos va a generar una consecuencia y mientras más claro tengamos los peldaños, tanta más firmeza tendrás en llevar a cabo las acciones que has determinado.  Por supuesto, si aún persiste el bloqueo o la duda, tendrás pocas fuerzas emocionales para resistir una “nueva realidad”, pero si realmente estás decidid@ y alineado tu mente con tu corazón, encontrarás estrategias para mantenerte y descubrir nuevos horizontes.

Son muchas situaciones las que personalmente he experimentado y muchas más que también he ayudado a transitar.  No hay fórmulas mágicas que ayuden a resolver los problemas y conflictos; cada situación ligada a las experiencias de cada individuo hace distinta una experiencia, pero justo la idea es transitar a nuevos estadíos de manera más honesta y congruente posible… ¿Para qué?, para ser más felices y en lo posible, hacer felices a los demás.

Autor: Lic. David Mejía. Coach certificado

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Edición 2. Febrero 2021

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