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¡Hoy mejor que ayer! ¿Y mañana?

Por: Nadia Vázquez

Estimado lector en esta ocasión quiero compartirte parte de mis pensamientos y acciones referente a los emprendimientos mexicanos. Estoy convencida de que tenemos un potencial, creatividad e innovaciones  espléndidas  y que gran parte de los fracasos nada tiene que ver con que seamos poco inteligentes o astutos, pero si con el hecho de que es muy poco usual que acostumbremos a contar con un plan que delimite nuestro actuar y los objetivos a los que queremos llegar, mucho menos las estrategias que utilizaremos o los periodos de tiempo asignados para el resultado 1, 2 o 3, así como la capacidad de reacción ante un escenario que diariamente nos sorprende con factores externos que no podemos controlar pero que eventualmente afectarán nuestras operaciones. (Ojo, no generalizo, pero se trata de una tendencia que he detectado en mi carrera profesional y de la que en algún momento he sido parte). Y la pregunta es… ante tan marcados rasgos, hábitos y costumbres culturales ¿Qué podemos hacer?

Si eres curios@ te darás a la tarea de hacer un laborioso benchmarking con los mejores; estudiar sus hábitos, costumbres, su filosofía, y aplicar todo lo que consideres necesario para mejorar tu vida y cumplir tus objetivos y metas; ya sea aprender un nuevo idioma, conseguir $200,000.00 o no, aun mejor, crear la oportunidad de con tu negocio generar cantidades aún mayores, o menores, la cifra es realmente irrelevante. Las siguientes líneas no te llevarán a ningún método mágico para lograrlo, pero te darán una idea de a lo que me refiero con el concepto de aplicar “benchmarking con los mejores”.

Una de las culturas que me mantiene realmente impresionada es, la japonesa, me fascina su filosofía, su comportamiento como sociedad, saber que es uno de los lugares en el mundo con los índices más bajos de criminalidad, conocer que la educación de los niños hasta los 10 años nada tiene que ver con la repetición del ABC, los números, las matemáticas o temas que seguramente recordarás de tus años de escolar; en cambio se canalizan en estrategias que despiertan el interés de los pequeños en diversos ámbitos de recreación, que motivan la creatividad y la innovación, además de aprender y aplicar la disciplina, la perseverancia, el orden, así como muchos otros hábitos fundamentales para cualquier persona que desee disfrutar de su vida, llevando a su realidad un equilibrio en diferentes aspectos de la cotidianidad; seguramente debes de estar pensando en que esto no puede ser tan maravilloso,  y que los japoneses algo malo deben de tener, ¡claro! estás en lo correcto, pero en esta ocasión son elementos que no nos interesa estudiar.

Estas últimas semanas he dedicado parte de mi tiempo al análisis del KAISEN, que desde mi perspectiva defino más que como un método del área industrial como una filosofía a adoptar en nuestra vida diaria, claro está, en caso de que estés en búsqueda de la mejora continua… Esto no tiene por qué limitarte a ser aplicado únicamente al ámbito laboral, profesional o empresarial en el que te desempeñas, sino a cada uno de los momentos que componen tu día a día; es de vital importancia recordar que nadie más que tú ,dirige y protagoniza su vida y emprendimientos, si te permites mantener una actitud derrotista tus días se verán totalmente opacados, por lo contrario de pintar un día espléndido, delimitar, asignar un tiempo determinado a aquello que deseas realizar y ante todo disfrutar del momento, canalizando toda tu energía, atención, motivación y ganas por comerte el mundo hará que logres un cambio radical a medida que transcurre el tiempo, sin olvidar que, se trata de un trabajo constante, diario, una tras otra vez, intento tras intento, mejora tras mejora.

De eso se trata el KAISEN, inició como la propuesta de un método en el ámbito industrial para la nación Japonesa, que tenía el objetivo de contribuir al ramo de la calidad y aún más importante, a la recuperación económica del país, luego de sufrir los estragos de la 2da guerra mundial y perder el crecimiento económico que muchos años de trabajo habían logrado consolidar a su sistema; parafraseando un poco, se trata de un método que integraba todos los recursos con los que se contaba, e implicaba principalmente al capital humano, siendo un objetivo idear y poner en práctica una mejora diariamente; empresarialmente hablando se pretendía involucrar a todo el personal independientemente del área a la cual pertenecieran, finalmente se trataba de escuchar las ideas de aquellos que se sumergían en cada una de las operaciones y que identificaban los problemas que podían llegar a presentarse, por ende sería ideal escuchar sus soluciones y hacerlos parte de una gran cadena de mejora; con el paso del tiempo Japón logró recuperar aquella estabilidad económica y no solo eso, sino que se consolidó como una gran potencia. ¿Cómo fue esto posible?

El gran secreto radica en la vitalidad de la aplicación del método KAISEN: la constante mejora diaria, que una vez pasado el tiempo da como resultado aquellas metas que se esperaban y no solo eso, sino que alienta a todo individuo que lo adopta a llevarlo a más áreas de su vida. Es como tratar de llenar un pozo enorme, que requiere de ser cubierto con los más pequeños granos de arena que puedas imaginar, a simple vista parecería imposible, una gran hazaña, podrías pensar en que para terminar pronto y tener el resultado en un tiempo record, tal vez sería bueno contratar los servicios de una máquina, que con pocas horas de trabajo logre ese cometido, pero eso implicaría un gran gasto ya que eventualmente no te regresará tu dinero porque simplemente se trata de una acción ambigua que realizar; sin embargo, si todos los días te dispones a trabajar una hora de tu tiempo acarreando y llenando el pozo con unos 20 contenedores pequeños de arena es muy probable que en unos cuantos días hayas finalizado esta actividad; el ejemplo es meramente ilustrativo, el punto al que quiero llegar es que normalmente esperamos tener resultados prontamente, nos decidimos a realizar o concretar ciertas acciones sin evaluar la mejor manera en que podemos llevarla a cabo, con los recursos con los que disponemos en ese momento y asegurando luego de un tiempo la realización de lo que se ha programado.

En la 2da. edición de esta revista logramos conocer las razones que los compañeros de esta gran comunidad (En experiencia misma de los emprendedores) han identificado como las causantes de los fracasos en los emprendimientos del mexicano, y no, no sé trata únicamente de aquellos que quieren crear un negocio, que tienen una idea brillante, pero sobre la marcha, normalmente antes de los cinco años de operación todo se esfuma, así, tan comúnmente sin dejar rastro; sino también desde aquel objetivo que implica organizar tu vida, organizar tus tiempos, llenarte de nuevas habilidades, crecer, crecer y crecer, aprender de los fracasos, sin estancarte y llevándote al límite en cada situación o decisión diaria y no en el momento en el que ya no hay más rutas que tomar porque el tiempo ha pasado y todo se ha renovado, dejándote sin nada que rescatar; concuerdo totalmente y retomo lo siguiente del artículo ¿Por qué fracasan los emprendimientos en México?  “Creemos que todo emprendedor y empresario que no se prepara continuamente, no se capacita y desarrolla diferentes habilidades está destinado al fracaso; todo negocio depende siempre de quien lo dirige, de los fracasos se aprende es un proceso de mejora continua”Definitivamente ante cualquier emprendimiento que desees iniciar o sobre el cual ya te encuentres trabajando requerirá de una transformación y configuración diaria del cambio, de aprendizaje, pero sobre todo, de fracasos; me parece que debemos estar totalmente familiarizados con ello, adoptarlo como parte de este camino y nunca pero nunca sufrirlo, más bien mantenerlo presente y siendo consciente de que será parte de este proceso no permitiendo mantenernos en él y en cambio buscar diferentes rutas; aún más importante, sí todo va marchando excelentemente no hay por qué mantenerse estáticos y con toda la tranquilidad, ese es el momento de buscar o crear la mejora a aquello que funciona bien, no hay partida para mantenerse siempre igual.

Es importante que diariamente pongamos un granito de arena en ese gran pozo intentando hacerlo mejor cada día, evaluando las opciones con las que contamos y actuar siempre acorde a la mejor ruta o estrategia, buscando con ello la mejora continua;  no lo olvides, siguiendo esta filosofía te darás cuenta que básicamente el tiempo será el único encargado de traer consigo los resultados así como adoptar el deseado ¡Hoy mejor que ayer!  ¡Y mañana… mejor que hoy!

Nadia Vázquez Estrada

Lic. en Administración

vaen_nadia@hotmail.com


Mira la edición en la que aparece este artículo:

Edición 4, Junio 2021

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